07/12/2018

Delincuencia y corrupción

Juan Oviedo nos invita a pensar temas de actualidad
Vincular la delincuencia en relación a las necesidades materiales que padece la gente, como vulnerabilidad, pobreza y cuanta cosa más deja de lado el otro lado de la misma, la opulencia, el poder, las condiciones propicias de la materialidad, en definitiva, la otra pata del delinquir llamado corrupción.

Eso nos habla de un modelo posicionado como delinquir, el modelo precede porque de ahí se aprende, ¿cómo se posicionó ese modelo de la corrupción?, ahí no deben intervenir las fuerzas policíacas sino que para que no prenda ese modelo será de suma importancia la presencia de fiscales que denuncien, con legisladores que investiguen y periodistas que indaguen, y se ponga bien en claro que el que delinque, si o si deberá pagar su delito, porque hay gente que se encargará de eso, ¡a que se vaya preso!, pero hasta que no se haga eso, el modelo persistirá y habrá delincuencia.

¿Cuál es la diferencia entre un delincuente vulgar y un policía corrupto?, que el primero no está protegido por nadie, no cuenta a su favor un aparato jurídico que le otorga potestad sobre terceros, no posee autoridad sobre nadie, pero el segundo si, un sistema protege al lobo para que cometa sus fechorías, ahora, ¿cuánto tiempo deberá pasar, qué deberá provocar para ser desenmascarado como tal?, dolor, robo y maltrato al por mayor y mientras más se tarde en intervenir, más será parte del modelo del cual otros irán aprendiendo a ser corruptos, la corrupción es una escuela.

Así concebido el delinquir, el mismo no es individual, ni particular sino parte de un sistema y por lo tanto institucional, la corrupción no solo es sustraer al otro, sino también se esparce en las instituciones cuando estas no cumplen la función por el cual fueron creadas, justicia de doble vara, legisladores votando en oposición a quienes los votaron, ir en contra de la soberanía del país al condicionarlo en términos de deudas, posicionar relatos falsos donde los medios serviles son más que colaboradores sino cómplices de tal engaño etc.

Sin lugar a dudas que la corrupción se aprende, el modelo continua vigente un ejemplo es mirar a nuestro folclor cotidiano del futbol, el de las barra bravas..................

Entonces, ¿cuál es la hipótesis de fondo?, que el delinquir no es algo individual sino que reside en esa zona oscura de todo lo institucional, desde el momento en que hay un modelo donde se aprende actuar como delincuente podemos decir, señalar acerca de una escuela del delinquir a distintos niveles.

Algo común es que los delincuentes mejor posicionados en el colectivo, los que tienen poder y toman decisiones, busquen desviar la mirada a sus colegas de menores recursos y estigmatizarlos con disparos, persecuciones, muerte, cárceles y ser defenestrados con coberturas mediáticas que los demonizan sin cesar.

Pongamos nuestra mirada en el pueblo, ¿hubo denuncias de corrupción política, fueron separados de la fuerza ciertos comisarios y agentes, hay familias locales vinculadas con lo delictivo, hay defensores de los sospechados de siempre?, mientras, ¿hay rateros detenidos, seriales malhechores que entran y salen etc.?

Pero ¿no te roba el sueldo la inflación?, ¿hay aumento de precios que sean justos?, ¿no es una estafa moral que te prometan algo y no se cumpla?, ¿cómo entenderías o como denominarías la afirmación de nuestros político acerca de "¿el pueblo no se equivoca?", entonces, el mayor robo sea eso, el de los sueños e ilusiones, después, le sigan los delincuentes y corruptos.

Juan Oviedo

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