01/11/2013

Historia del pan

al pan, pan...
No siempre el pan fue un producto esponjoso y fácil de morder. Los primeros panes que conoció la humanidad eran chatos, duros y difíciles de digerir.

Se preparaban combinando harinas, cereales, semillas, agua y sal, y la masa se cocinaba sobre piedras calientes o brasas. Fue recién en el Antiguo

Egipto donde se descubrió un proceso misteriosos que hacia crecer la masa y producía resultados asombrosos ya que los panes se tornaban crujientes por fuera y con una miga esponjosa y tierna por dentro.

Tal vez los egipcios nos supieron descifrar este jeroglífico producido por las levaduras, unos hongos microscópicos que producen transformaciones químicas que actúan sobra la masa tornándola esponjosa y liviana. Eso si, supieron beneficiarse con su utilización. Además de desarrollar técnicas novedosas para cultivar el trigo y descubrir la fermentación a partir de levaduras naturales, inventaron el horno para cocinarlo.

A lo largo del fértil valle del Nilo, las espigas ondulantes en la molienda se convertían en fina harina y, tras pasar por el proceso de levado y horneado, en delicioso pan.

Más de diez palabras egipcias denominan distintas variedades de pan, según la clase de harina, el grado de cocción o, la presencia de ingredientes como miel y frutas secas. Una vez más la cuna de Cleopatra demostraba ser pionera en la cultura de los pueblos.

Liliana Garegnani

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