29/06/2013

Flores en la cocina

Flores, aromas y sabores
Cocinar con flores no es algo novedoso, aunque hay quien lo atribuye a la nueva cocina y las corrientes vanguardistas, pero desde siempre han formado parte de nuestra dieta, aunque no nos demos cuenta, la alcachofa, la coliflor, el brócoli, el clavo de olor y el azafrán son una muestra de ello, y se los puede encontrar en recetarios ancestrales. En esta ocasión describiremos las características y las formas de utilización de la flor de lavanda.
Por un lado se pueden preparar infusiones con las hojas y las flores. También se pueden añadir a platos de arroz, pollo, conejo, vinagretas, sorbetes, elaborar dulces, helados, aromatizar vinos o dar un toque a las ginebras Premium.

La lavanda tiene fitonutrientes benéficos que dan sabores insospechados a tus platillos. Mejora la digestión, produce sensación de saciedad y relajamiento. Si no puedes cultivarla en casa, compra en las tiendas gourmet un saquito con flores secas y echa a volar la imaginación.

Mejora tu digestión.

Una dieta ácida (exceso de proteína animal) y el consumo de antibióticos favorecen la proliferación de bacterias nocivas en el organismo, que empobrecen la digestión y provocan inflamaciones. Casi todas las dietas de desintoxicación recomiendan consumir florecitas de lavanda secas. La lavanda contiene polifenoles, un tipo de antioxidante que ayuda a mantener a las bacterias en equilibrio.

Dale un giro a tus platillos.

Espolvorea una cucharada de lavanda seca en tu yogurt por la mañana. Combínala con aceite de oliva y unas gotas de vinagre balsámico para aliñar la ensalada. Puedes mezclar una cucharadita de flores secas con hierbas de Provenza y usarla para sazonar carne, pescado, vegetales, arroz integral, cuscús, quinoa... Y para terminar, dale un toque sutil de lavanda a tus postres: natilla, arroz con leche, helados, créme brulée... También puedes tomarla como infusión al final de la comida, en lugar del té o el café.

Liliana Garegnani

SiGesellnoticias