13/11/2012

El vino, elixir de los dioses II parte

para poder ser disfrutado al máximo, se tiene que servir en una copa adecuada
Podemos dar algunas ideas de los conceptos utilizados en las catas de los vinos para poderlos catalogar e incluir en las clasificaciones dadas en la entrega anterior. La mayor parte de los vinos pasan por un proceso de cata que hace posible su clasificación.

Con el menú listo para su cena, el siguiente paso para una noche especial e inolvidable es elegir el vino adecuado, para ello le damos las siguientes opciones:
Comenzamos con el aperitivo: La finalidad de esta bebida es ir preparando al comensal para el posterior disfrute de la comida que se servirá. Por lo tanto es preferible servir vinos blancos o un espumoso seco acompañado con entremeses como: quesos, vegetales secos cortados en forma de palitos acompañados de una crema ligera. Los aperitivos se sirven de preferencia en la sala, antes de pasar al comedor para la cena. Vino para la cena: Vinos espumosos secos: Además de servirse con los aperitivos, acompañan perfectamente a los mariscos crudos o cocidos, ensaladas a base de mariscos y pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas. Vinos blancos secos y con sabor a frutas: Excelentes sustitutos de los vinos espumosos, que de igual manera armonizan muy bien con los mariscos crudos, pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.
Vinos blancos aromáticos y añejos: Son ideales para acompañar las pastas y los arroces con salsas aromatizadas, las verduras o los champiñones, los huesos, el pescado preparado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.
Vinos blancos añejados en barriles: Son vinos que tiene un delicioso sabor y olor; se sirven con paté, aves, pescados como la trucha y el pez espada, así como los preparados a la parrilla.
Vinos rosados de sabor delicado: Se sirven con jamón crudo, salchichones, mortadelas, etc. Con la pasta rellena o gratinada; aves y carnes blancas con salsas aromatizadas, trufas y quesos frescos.
Vinos tintos, jóvenes y frescos: Los mejores para acompañar a los frijoles (caraotas, habichuelas, judías secas), sopas cocidas con legumbres, sopa de cebolla; carnes blancas guisadas, las carnes rojas asadas, los pescados grasos, las sopas de pescado bien condimentadas y con los quesos semiañejados.
Vinos tintos añejados: Ideales para acompañar a las carnes rojas, el cerdo preparado en salsa, los asados, y los quesos de sabor fuerte.
Vinos espumosos, dulces o aromáticos: Perfectos compañeros de los dulces ligeros, así como de los pasteles, las ensaladas de frutas y los mousses. Vinos para postres: en esta categoría se encuentran el vino de Marsala, el Oporto y la Mistela, entre otros. Excelentes para acompañar el chocolate y los turrones.
Vino varietal o monovarietal: Son vinos elaborado con un solo tipo de uva o prácticamente sólo con una. En la legislación de la Unión Europea se considera varietales a los vinos que contienen más del 80% de la uva principal, por ejemplo Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo, Garnacha, etc. También se llama varietal al carácter aromático de un vino en el que predomina el aroma de una determinada variedad de uva.
Vino de corte, de assemblage, genérico o mezclado:Son aquellos vinos en los que intervienen por lo menos dos variedades de uva (bivarietales). Son conocidos los vinos de corte de Bordeaux o los Chateau Neuf du Pape del Valle del Ródano que combina hasta 13 variedades. En general, en los vinos de assemblage se busca el complemento y suplemento entre las variedades de una región determinada, buscando que cada una entregue la mejor característica de sí. Las posibilidades de combinación son prácticamente infinitas, ya que hay más de 4.500 variedades de uvas vinificables reconocidas.
Vino producido con la mezcla de dos variedades de uva: Los vinos en los que interviene más de una variedad también se suelen llamar vinos de corte, assemblages, blends (del inglés mezcla), etc.
Si las variedades son tres, o más el vino se denomina genérico.

Como todo buen vino para poder ser disfrutado al máximo se tiene que servir en una copa adecuada que permita apreciar, su olor sabor, color y textura. Siga estas recomendaciones: Los vinos envejecidos o tintos añejos, se deben servir en una copa amplia con boca relativamente estrecha, para evitar que el aroma se pierda. Los vinos tintos se presentan en una copa con boca menos ancha, y la "panza" menos pronunciada que la anterior. Los vinos blancos se pueden servir en copas tipo "tulipán", llamadas así por tener la forma de esta flor. Los vinos rosados: Para estos vinos se emplean copas de medianas dimensiones en forma de campana. Los vinos espumosos: Para servir estos vinos, hay dos tipos de copas: La copa tradicional para champán, la cual es ancha y bajita y la estilo "flauta" que es alta y estrecha, su forma evita que las burbujas del champán u otro vino espumoso se pierdan con rapidez. Liliana Garegnani

SiGesellnoticias